
A 3,870 metros sobre el nivel del
mar en la ciudad de Puno, puerto del lago navegable más alto del mundo el
Titicaca, se lleva a cabo una de las festividades católicas más grandes del
Perú, la fiesta de la Virgen de la Candelaria. Durante 16 días, del 2 al 18 de
Febrero, se mezclan en las calles de Puno la devoción católica y el espíritu
carnavalesco propio de este mes. Comparsas bien organizadas e integradas por los
vecinos de la ciudad, inundan las calles en una procesión de música, danzas y
vestidos típicos.
Las celebraciones empiezan en la madrugada del 2 de Febrero, momento en el que la persona a cargo de las celebraciones sube con sus invitados y músicos a un cerro para rendirle los primeros homenajes a la patrona de Puno. Luego descienden con el alba entre estallidos de fuegos artificiales, bandas de música y bailes hasta llegar a la iglesia de San Juan Bautista, santuario de la imagen de la Virgen de la Candelaria. Luego de la misa, se procede con la primera procesión de la virgen. Por la tarde, campesinos de zonas cercanas entran en la ciudad a caballo y junto con los "yachiris" (sacerdotes andinos) presentan sus honores a la virgen, así como sus invocaciones.
El
primer domingo del mes de Febrero se realiza la competencia de danzas típicas
en el estadio de Puno. Allí alrededor de 70 agrupaciones de unos 100 danzantes
cada una provenientes de pueblos del interior hacen coreografías animadas con
música y danzas típicas. Los grupos de danzantes compiten en honor a la virgen
y por el orgullo de su respectiva comunidad o pueblo. Luego de la competencia en
el estadio, los grupos salen a bailar por las calles de Puno lo que se convierte
en una gran fiesta de música y baile durante los siguientes 7 días.
Luego de ocho días de iniciadas las festividades, empieza la "octava de la virgen", durante los siguientes ocho días el despliegue en las calles de la ciudad es deslumbrante. Los trajes de luces ricamente bordados con espejos y piedras brillantes hacen su ingreso junto a bandas de música. Estos grupos de danzantes y músicos están organizados en comparsas, las cuales han llegado a agrupar hasta 300 personas en una sola comparsa. Toda la agrupación baila una danza y visten un disfraz mandado a hacer para la ocasión.
La fiesta finalmente acaba el 18, pero no es un adiós sino un hasta luego, pues el próximo año los vecinos de Puno volverán a disfrazarse para bailar durante 16 días en honor a su patrona, la virgen de la Candelaria.
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