Ubicación:
La ciudad de Arequipa se encuentra en la
sierra sur del Perú a una altitud
de 2,350 metros; y el Cañón
del Colca se encuentra en una zona próxima
a la ciudad de Arequipa pero a una altitud
mayor (3,000 metros de altura apróximadamente).
Clima:
Es bastante agradable durante casi todo
el año, seco y cálido con
sol durante gran parte del año. Hace
frío por las noches sobretodo entre
Junio y Septiembre y la época de
lluvias es de Enero a Marzo. Las temperaturas
van de 24°C de día a 10°C
de noche en la ciudad de Arequipa. El frío
es más extremo en la zona del Colca,
pudiendo llegar a mitad de año a
temperaturas por debajo de los 0°C.
Paisajes:
El paisaje arequipeño es primordialmente
montañoso con valles andinos, destacando
sus volcanes y profundos cañones.
El volcán más famoso es el
Misti a 5,825 metros de altitud, el cual
se puede apreciar desde la ciudad, dándole
a la "ciudad blanca" un majestuoso fondo
de cumbres nevadas. En cuanto a los
cañones, el más famoso, sin
ser el más profundo, es el Cañón
del Colca, el segundo más profundo
del mundo, el primero es el Cañón
de Cotahuasi también en Arequipa.
Estos territorios son habitat de una diversidad
de animales andinos como el Cóndor,
la vicuña, la vizcacha (conejo andino),
etc.
Historia:
La ciudad de Arequipa fue fundada por el
español Garci Manuel de Carbajal
el 15 de Agosto del año 1540 DC,
convirtiéndose rápidamente
en una importante villa en las colonias
españolas del Perú dado que
era un paso obligado en el transporte de
la plata extraída de las minas de
Potosí (actualmente Bolivia). Además,
era un centro del comercio entre Lima (capital
del virreinato español) y los territorios
del Sur.
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Todo esto hizo de la ciudad de Arequipa
el hogar de familias adineradas que
llevaron a cabo grandes construcciones
como mansiones e iglesias, entre ellas
la Catedral de Arequipa, el Convento
de Santa Catalina, así como
el Monasterio de la Compañía
de Jesús. La arquitectura arequipeña
de la época colonial se caracteriza
por el uso del "sillar" (roca volcánica
blanca cuya naturaleza porosa la hace
fácil de esculpir), motivo
por el cual se le dio el apelativo
de la "ciudad blanca". La arquitectura
desarrolló un estilo propio
llamado "mestizo" en el cual destaca
el esculpido de la roca "sillar" para
los frontis de las iglesias y mansiones.
Uno de los mejores ejemplos de esta
arquitectura es el Convento de Santa
Catalina, construido íntegramente
con sillar, y cuyas dimensiones nos
permiten considerarla una pequeña
villa amurallada dentro de la ciudad,
con calles, jardines y plazoletas.
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Costumbres
y fiestas:
El aniversario de la fundación
de la ciudad el 15 de Agosto es la
celebración más importante
en la ciudad pues incluye diversas
actividades como pasacalles, fuegos
artificiales, conciertos, ferias,
etc. Es una oportunidad magnífica
para degustar la deliciosa comida
arequipeña.
Fuera de la ciudad
y al interior de los valles arequipeños,
principalmente en el Valle del Colca,
hay un gran número de festividades,
en las cuales se puede apreciar a
los lugareños vistiendo trajes
típicos, así como bailes
típicos de la región.
Actividades:
Es posible practicar diversos deportes
de aventura, entre los más
recomendables están las caminatas
y campamentos en el Cañón
del Colca, cuya profundidad supera
los 1,000 metros. Así también,
es posible escalar montañas
nevadas, entre ellas el Volcán
Misti. También es posible hacer
canotaje o rafting entre los meses
de Marzo y Abril, después de
la época de lluvias. Uno de
los mejores ríos para esta
actividad es el Río Colca;
sin embargo, puede ser peligroso en
ciertos tramos, por lo cual se recomienda
hacerlo con guías experimentados.
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El
Valle del Colca: "valle de maravillas"
Tal vez la
atracción que más destaca
en el Valle del Colca y que motivó
que el afamado escritor peruano Mario
Vargas Llosa le diera el apelativo
de "valle de maravillas", sean las
terrazas y andenes que se extienden
a lo largo del valle y en las laderas
de las montañas que ven pasar
al río Colca formando tan profundo
cañón. Dichas
terrazas datan de los siglos IX y
XIV, época en la que los grupos
étnicos Cabanas y Collaguas
realizaron tan magnífica labor
en la canalización de aguas,
así como en la preparación
de las laderas para el cultivo de
papas, maíz, habas, quinua,
etc. Aún hoy en día,
dichas terrazas y andenes siguen siendo
cultivados por los descendientes de
los Cabanas y Collaguas.
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Otra
particularidad del Valle del Colca
son sus pueblos regados a ambos lados
del cañón. La mayoría
de pueblos datan del año 1570
cuando los españoles ocuparon
dichas tierras, dividiendo a los nativos
en comunidades y poblados que finalmente
fueron "bendecidos" con la construcción
de una iglesia en cada uno.
Es interesante visitar dichos pueblos
y encontrar en ellos una tradición
viviente reflejada en las vestimentas
de las mujeres, así como en
sus festividades, las cuales marcan
los períodos agrícolas
de siembra y cosecha, todo mezclado
con un gran fervor católico
heredado de la colonia española.
La belleza del valle
no es afectada, por el contrario,
es complementada por una impresionante
cicatriz en la tierra a la cual llamamos
el "Cañón del Colca",
cuya profundidad lo ha hecho el segundo
más profundo después
del Cañón de Cotahuasi,
también en Arequipa. Esta formación
geológica que le ha tomado
a la naturaleza esculpir durante miles
de años, alberga una diversidad
de animales entre los cuales podemos
contar al majestuoso Cóndor,
el puma, la vizcacha (conejo andino),
la taruka (venado andino), etc. Todo
junto, naturaleza, folklore e historia,
hacen del Valle y el Cañón
del Colca un destino obligado en un
viaje por el Perú.
Excursión
al Cañón del Colca (2
días / 1 noche)
Tal vez no
sea el cañón más
profundo del mundo, pero es lo suficientemente
profundo como para representar un
reto para cualquier caminante. Hay
una infinidad de alternativas para
recorrer este enorme cañón,
a continuación les detallamos
la opción más popular
que consiste en 2 días con
1 noche de campamento.
La caminata empieza
en el poblado de Cabanaconde, al final
de la carretera que recorre el Valle
del Colca. Desde allí, a 30
minutos a pie, se encuentra el inicio
de un camino de herradura con rumbo
a las profundidades del cañón.
Desde allí es posible apreciar
la profundidad del cañón,
así como el camino a seguir,
los pueblos a visitar, el río
Colca e incluso el campamento al que
hay que llegar.
La primera parte consiste
en descender a lo largo de 10 kilómetros
de camino por la ladera del cañón.
Este tramo de la caminata demora unas
3 horas en promedio hasta llegar al
puente Tapay por el cual se cruza
el río. Este camino es usado
por los lugareños para ir a
los poblados al otro lado del cañón,
a los cuales no es posible llegar
en automóvil pues no hay carretera,
ni espacio para una, es por eso que
es común tropezarse con burros,
caballos y hasta llamas cargando víveres
para llevar a dichos poblados. El
camino es largo pero se puede admirar
la belleza natural de la zona: montañas
nevadas, terrazas agrícolas,
así como animales salvajes,
entre ellos el majestuoso cóndor,
ave que puede llegar a medir 3 metros
de ala a ala. Una vez que se llega
al puente, es recomendable tomar un
descanso en las orillas del río
y quitarse las botas y medias polvorientas
para poner los pies en el agua fría.
Una vez descansados
los pies hay que continuar con la
caminata, ahora hay que recorrer la
otra ladera del cañón
y visitar varios pueblos en el camino
hasta llegar al campamento. El primer
poblado a visitar es San Juan (a 30
minutos del puente) en donde es posible
encontrar pequeños restaurantes
donde familias cocinan comida para
los turistas, también es posible
comprar agua embotellada. Después
del almuerzo y con las cantimploras
llenas nuevamente, hay que continuar
con rumbo al siguiente pueblo, sin
embargo, hay que tener mucho cuidado
pues entre San Juan y Corñishua
(siguiente poblado) hay muchos caminos
y senderos por lo cual es muy fácil
perderse. Para llegar al poblado de
Corñishua es necesario subir
por un sendero bastante empinado que
nos conduce directamente al pueblo.
El trayecto entre San Juan y Corñishua
dura una hora.
El siguiente poblado
es Malata a 30 minutos de Corñishua.
De allí el camino sigue un
sendero a lo largo de la ladera del
cañón para llegar a
una explanada desde la cual es posible
divisar el campamento y sus piscinas.
A partir de allí, el camino
es cuesta abajo hasta llegar nuevamente
al río, el cual es posible
cruzar a través de un puente
colgante. Desde el puente son sólo
otros 15 minutos hasta llegar al campamento.
En el campamento hay
rústicas cabañas de
bambú con camas y frazadas.
También es posible dormir en
carpas. Además, hay piscinas
con agua tibia provenientes de manantiales
subterraneos. Excelente oportunidad
para quitarse el polvo del camino.
Durante la noche la temperatura es
muy agradable, no hace frío
ni viento por lo cual acampar resulta
muy placentero.
El segundo día
es la parte más difícil
de la caminata, para empezar hay que
levantarse muy temprano (4 AM) para
iniciar el ascenso de más de
1,000 metros antes del amanecer y
así evitar el calor. La caminata
es a lo largo de un camino zigzagueante
cuesta arriba que conduce nuevamente
al pueblo de Cabanaconde. El trayecto
suele tomar unas 3 a 4 horas pero
resulta agotador por ser cuesta arriba;
sin embargo, no es nada que una cerveza
fría no pueda hacer olvidar,
finalmente prevalece la satisfacción
de una caminata llena de paisajes
impresionantes.
Tours:
Esta caminata puede ser incluida en
los tours arriba indicados a solicitud
del cliente.
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